Carlos Vives lo volvió a hacer. El ícono colombiano de la música latina conquistó una vez más al público chileno con un espectáculo inolvidable en el Movistar Arena, enmarcado en la gira que celebra los 30 años de su histórico álbum La Tierra del Olvido. En una noche llena de emoción, nostalgia y ritmo, el recinto se rindió ante su carisma arrollador y su inconfundible sonido.
Con una energía desbordante desde el primer acorde, el artista —recientemente reconocido como Personalidad Musical del Año 2024— ofreció más de dos horas de música, baile y conexión profunda con su público. Fue un concierto que no solo celebró una carrera de más de tres décadas, sino que también reafirmó su lugar como uno de los artistas más influyentes y queridos de la música en español.
Vives abrió el show con una potente versión de “La Gota Fría”, desatando la euforia de miles de asistentes. El viaje musical continuó con éxitos como “Pa’ Mayte”, “Fruta Fresca”, “Déjame Entrar”, “La Bicicleta” y “Robarte un Beso”, todos coreados a viva voz por un auditorio que no paró de cantar y bailar.
Cada presentación de Carlos Vives es una celebración de la identidad latinoamericana, y anoche no fue la excepción. A través de visuales vibrantes y pasajes narrativos que evocaban sus raíces, el artista construyó una atmósfera cargada de emoción. Uno de los momentos más memorables de la noche llegó cuando, en tono cómplice, recordó un concierto en el estadio de Wembley y preguntó al público: “¿Me imagino que todos los chilenos saben inglés?”. Entre risas, algunos gritaron “Yes”, otros “¡Sí!”. Entonces, invitó a todos a levantar las manos y, al ritmo de una versión de “We Will Rock You”, corearon juntos el ingenioso estribillo: “¡Viva el vallenato!”.
El homenaje a Egidio Cuadrado, su compañero inseparable de escenario durante años, fue otro de los momentos más emotivos. La interpretación de “Carito” y “La Tierra del Olvido” tocó fibras profundas en el público, especialmente entre los colombianos que agitaban su bandera con orgullo.
Carlos Vives no solo celebra 30 años de uno de los discos más influyentes de la música latina, sino que continúa demostrando que su conexión con la gente está más viva que nunca. Anoche, en Santiago, esa conexión se transformó en una fiesta colectiva, en un canto a la vida, a las raíces, al amor y a la identidad de un continente.
“Cuando nos volvamos a encontrar” marcó el cierre definitivo de una noche festiva y emocionante en el Movistar Arena.